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Por qué tu intestino prefiere fibra soluble

La fibra soluble hidrata tus deposiciones sin irritar; la insoluble puede dispararlas demasiado rápido si tienes SII.

Tu intestino con SII es como un motor sensible: la fibra soluble es el combustible que quema lentamente, mientras que la insoluble es como pisar el acelerador. La fibra soluble se disuelve en agua, forma un gel que suaviza el tránsito y alimenta tus bacterias buenas sin provocar picos de fermentación. La fibra insoluble (salvado de trigo, cáscaras) puede acelerar el tránsito y, en algunas personas, asociarse con más molestias.

Durante una fase estable, puedes reintroducir fibra de forma gradual: comienza con 5-10 g diarios de fuentes solubles (avena, manzana sin piel, psyllium) y aumenta lentamente. Monitoriza cómo responde tu abdomen. Evita cambios bruscos de insoluble. Consulta con tu nutricionista qué fuentes se adaptan mejor a ti.

Escrito por Jose Luis Barranco, dietista-nutricionista especializado en patología digestiva. Conoce el Programa Phage.